jueves, 30 de diciembre de 2010

Democracia y modelo de sociedad


Unos quisieron imponer su modelo de democracia a punta de cañón, otros chantajeando a los pueblos de África y América Latina con el cese de la inversión y de la ayuda al desarrollo; y otros erigiéndose en protectores con un pretendido derecho a la patria potestad sobre los países del sur.

El resultado es desolador y la democracia aparece cada vez más desprestigiada y menoscabada, sobre todo en los países desarrollados del norte. ¿Cómo explicar sino, que un gobernante recién votado y democráticamente elegido, decida suprimir quinientos mil puestos de trabajo o triplicar las matrículas universitarias, en contra de sus promesas electorales? ¿Cómo concebir que en el Viejo continente, los compromisos electorales hayan sido sustituidos por las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional que tanto daño hicieron a los países del Sur, en la década de los ochenta? ¿Y cómo se puede justificar que los pueblos deban sufrir y pagar por una mala gestión sin que se depuren responsabilidades?

Ahora que el panorama está así de despejado y las mentiras y oportunismos ya destapados, las sociedades tienen la ocasión histórica de retomar las riendas de su destino y resguardarse de similares abusos en el futuro.

Lo único positivo en este contexto trágico de desorientación y de espera (sin hablar del efecto inesperado y devastador de WikiLeaks), es que ya no se puede dar lección alguna de nada a nadie y que el futuro está de nuevo por construir.

La democracia seguirá sirviendo como marco de gobierno y de convivencia pero habrá que desligarla de las ideologías, ultraliberal, del populismo y de las creencias exacerbadas, como lo fue de los sistemas populares y totalitarios.

El objetivo de la democracia no es desembocar en un modelo único de sociedad sino el de permitir la coexistencia de antagonismos y rivalidades en un marco pacífico y de entendimiento. Nos orientaríamos, pues, hacia una democracia real, afirmada en la sociedad civil y que nos permita ser coherentes con nuestras señas de identidad respectivas. Que respete nuestras culturas y creencias  para facilitar la enriquecedora convivencia.

De ahí, la necesidad de identificar, fomentar y desarrollar en cada cultura, los principios que coincidan con los valores universalmente reconocidos como democráticos, para que el comportamiento democrático sea un aprendizaje natural y permanente, empezando por el respeto al otro como base de todo sistema sociopolítico que garantice los derechos fundamentales a la vida, a la libertad y a la solidaridad.

La democracia no necesita de fórmulas abstractas para conseguir la buena gobernabilidad; basta con el sentido común, la libertad de voto y el consenso en los temas fundamentales.

Las actuales democracias pecan por defecto. Se hacen cada vez más rígidas y formales, a través de un sistema partidista que monopoliza, paradójicamente, el diálogo y la confrontación. Se ha marginado a los otros componentes de la sociedad y se ha enjaulado a la democracia en un laberinto de procedimientos y tecnicismos que le substraen toda substancia.

No todos los políticos ignoran esta realidad pero muchos son los que se aprovechan de un efímero mandato electoral para sacar pecho y lucir corbata nueva. Para estos personajes, la inmunidad parlamentaria, las relaciones de alto nivel y las amistades empresariales se transforman en abuso de poder.

Por todo esto, tendremos que reinventar las reglas del mandato para que nunca más un acto democrático y voluntario se transforme en un secuestro a plazo de la voluntad popular. Una pista posible sería la ampliación de las causas de destitución y del ejercicio del referéndum e iniciativa popular, así como el control del desmedido poder de los partidos políticos. La segunda alternativa atañe a la incomprensible disciplina de los grupos políticos en las instituciones representativas, que  contradice el principio constitucional de que el voto parlamentario es un deber y un derecho personal indelegables.

Lo cierto es que ni las malas prácticas de gobernabilidad ni los efectos perversos de las crisis actuales deben mermar nuestra decidida opción por la democracia. Ahora más que nunca debemos preservarla y protegerla de las insidias de la reacción.

Por suerte, la democracia no es monopolio de nadie, mas bien constituye el único medio para el ciudadano de poder cambiar el curso de los acontecimientos. No importa esperar cuatro o cinco años para recordarlo y exigir replantear los fundamentos alterados. La vida de los pueblos no se mide en términos de mandatos sino por el bienestar de una vida social en la paz que procede de la justicia.

Abdeslam Baraka

Rabat el 29 de diciembre 2010

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Vivir su tiempo, pero vivir

Vivir todo el tiempo,
Vivir su tiempo, pero vivir.

El tiempo pasado solo queda para recordar.
Ni conmueven sus alegrías ni duelen sus heridas.
El pasado no es vida, es letargia, es tiempo fijo.
El pasado se ha de olvidar pues puede ser pesadilla o a lo más nostalgia.

Vivir todo el tiempo,
Vivir su tiempo, pero vivir.

Vivir su tiempo es temer el futuro; sufrir para vivir,
Amar y odiar sin saber bien el porque de tantos sentimientos.
¿Vivir es pues, sentir?¿tan solo eso, espejismo y estado irreal?
Aun así, cualquiera diría que vale la pena vivir.

Vivir todo el tiempo,
Vivir su tiempo, pero vivir.

Vivir el momento que esta pasando,
Anhelar el instante por llegar,
Pensar que se vive: algo entre el pasado y el futuro, pero pensar.
Pensar es pues vivir.

Vivir todo el tiempo,
Vivir su tiempo, pero vivir.

Vivir no es vagar.
Vivir es caminar por el sendero que se tiene pensado;
Poder recorrer un camino real, entre semejantes que a su vez buscan vivir.
Poder mantener tu rumbo, te hará feliz

Abdeslam Baraka
29 de diciembre 2009

lunes, 27 de diciembre de 2010

Idder, le mérite et la décence

Il est mort ce dimanche
Sans avoir eu la chance
D'accompagner dans leurs premiers pas
Trois jeunes créatures, qui depuis,
Souffrent seuls, dans leur réduit.

Il a laissé un héritage
A ces enfants en bas âge,
A sa veuve, jeune mais lasse;
Il a légué tous ses outils:
Une pioche et une faucille

D'un geste sûr et averti,
Avec l'allure de l'homme plein de vie,
Cet humble jardinier de Rabat
Savait parler aux hortensias,
Ces âmes muettes, et aux lilas.

Entre oiseaux du Paradis,
Des roses claires du pays,
Palmiers, lierres et jacarandas,
Ce fier travailleur journalier
Se suffisait de son métier.

Toutes les plantes étaient ses amies,
Les personnes qui l'ont connues, aussi.
J'ai appris par son départ, sans fracas,
Qu'être pauvre ne change rien
A la grandeur de l'homme de bien

Lui rendre l'hommage infime,
Dire ces sentiments intimes,
Tressés dans ces quelques vers en tas,
Est un devoir de reconnaissance
Envers le mérite et la décence.

Abdeslam Baraka
Rabat le 27 Décembre 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

¡América latina no es Occidente!




El futuro de América Latina dependerá de la conjunción de sus respectivas voluntades políticas y de la convergencia de los objetivos de sus Pueblos, a través de sus propios y auténticos valores, libremente y democráticamente consentidos.


Hablan el mismo idioma, practican la misma religión, se supone que abrazan los mismos valores, pero nunca se consideró a los pueblos de América latina como parte de Occidente. No importa que tengan una historia común, o que hayan sobrevivido a las vicisitudes de la época negra e inquisitiva de la iglesia. Tampoco parecen influir sus cumbres, sus lazos con la Península Ibérica, con EE.UU o con el resto del mundo. Lo cierto es que en la terminología política contemporánea, América latina no forma parte de Occidente.

¿Que es lo que excluye los países de América latina del bloque Occidental? Ciertamente, es una cuestión que intriga. Aunque no parece serlo para Ignacio Padilla, que desde México, considera en su ensayo "la isla de las tribus perdidas", que " Tanto le duele el mar a América Latina que decidió vivir de espaldas a él" y que "el hecho de que no se haya asumido totalmente es lo que ha llevado a negar y mal copiar lo que ha funcionado allí" (en occidente).

Desde Africa, se ven las cosas de manera radicalmente diferente del punto de vista de Padilla. No es por ser extranjeros a esas generosas tierras que tenemos que verlas con anteojos o que Padilla por su nacimiento las conozca mejor. La historia está escrita y se lee de una sola manera.

Nadie puede negar que América Latina, sufrió una colonización salvaje, cruel y expoliadora que hizo mella en la consciencia de  los pueblos del lejano continente. Hasta la propia iglesia católica no tuvo piedad de esos "esclavos" y "seres indígenas sin alma" que sobrevivieron a masacres, traiciones y pillajes sistemáticos de sus territorios. Una verdadera vergüenza histórica que algunas mentes enfermas quisieron justificar, por la necesidad de "civilizar" y "domesticar" a su prójimo con el único propósito, cierto, de esclavizar a un semejante y despojarlo de tantos valores y bienes que tuviera.

Es pues Occidente quien excluye a América Latina, por haberla percibido desde el inicio como una Terra Nullius, donde era legítimo repartir la propiedad entre los colonos, descubridores de las nuevas colonias. En el subconsciente europeo, se mantenía el sentimiento de arrogancia y dominación que no deja lugar al acercamiento y asimilación que hubiesen podido erigir los puentes de una misma y sola civilización.

No es casual que los propios descendientes de los primeros colonos, apegados ya a la tierra y a los pueblos que los acogen se hayan sublevado contra las potencias coloniales, destacando, muchos de ellos, por el título de Libertador. No hay mas que mencionar a Simón Bolivar, José de San Martin, José Bonifacio, Artigas Arnal y muchos mas, para recordar el cisma histórico y el antagonismo entre dos mundos que no pudieron conciliar sus intenciones y vivencias.

Hoy en día, las cosas han cambiado. América Latina ofrece ejemplos de democracia consolida y de desarrollo económico emergente. Digo emergente por utilizar la terminología consagrada y por no decir las cosas como son: "Desarrollo económico amenazador de los intereses de Occidente". Pero la historia sigue su ineludible curso y la lucha continua aunque se desarrolla en los bosques del amazonas, en la organización mundial de comercio y en la resurrección de una nueva clase política en busca de una identidad perdida.

Nada parece acercar esas dos partes de un mismo mundo. Ni las jugosas inversiones, ni las simbólicas y no siempre sinceras o desinteresadas ayudas al desarrollo, llegan a plasmar esta peculiar relación en un proyecto común.

Por ello mismo, América Latina seguirá siendo lo que es o dicho de otra manera, lo que no es y no será, es decir, Occidente. Son muchas la venas que riegan sus tierras generosas de humanismo, de orgullo y de solidaridad, para dejar que su sangre se diluya en las lágrimas de un sistema injusto y decadente.

Se diría que las divinidades Aztecas, Incas y Mayas siguen protegiendo a sus pueblos, a pesar del poder destructivo del fuego y del hierro.

Pero al igual que el mundo árabe, el continente africano o la comunidad europea, América Latina no es una comunidad homogénea. No tiene porque sufrir guerra de secesión alguna para serrar filas a la manera de Estados Unidos de América. Su futuro dependerá de la conjunción de sus respectivas voluntades políticas y de la convergencia de los objetivos de sus Pueblos, a través de sus propios y auténticos valores, libremente y democráticamente consentidos.

Abdeslam Baraka

Rabat el 23 de diciembre 2010

viernes, 17 de diciembre de 2010

No espero a nadie y nadie me espera

No espero a nadie y nadie me espera.
No es alivio, y si así lo fuera
Es dulce sentir la paz duradera
Ese momento sabio de admitir,
La suerte que se tiene de existir.

Muchos son los que sufren
Por haber perdido el edén
Del falso poder e infame desdén,
Que por el empeño de persistir
Acompañan la vida de Vizir.

Pero la fatalidad no es mortal
Es mas bien un estado vital
Que se crece según del poco banal
Sentimiento de resurgir
Y de los sueños por cumplir.

Siempre habrá una esquina
Donde algún alma vecina
Sabrá darte esa estima
Para seguir la ruta y así
Caminar, sin nunca dudar de ti

Abdeslam Baraka
17 de diciembre 2010

lunes, 6 de diciembre de 2010

Tres simples anotaciones relativas a la resolución del parlamento europeo sobre el Sahara Marroquí




Tres simples anotaciones relativas a la resolución del parlamento europeo sobre el Sahara Marroquí

Las interferencias, la falta de posiciones claras y el conflicto de competencias, nunca ayudaron a resolver una problemática dada

- Si está formalmente establecido que la cuestión del Sahara Marroquí es competencia exclusiva de Naciones Unidas y en particular del Consejo de Seguridad, el Parlamento europeo no puede ni debe, bajo ningún concepto, tomar cartas en el asunto.

- Dicha resolución plantea además una verdadera cuestión de gobernabilidad a nivel europeo: O las resoluciones del parlamento europeo no son tomadas en serio por los ejecutivos del Consejo de Europa, o es que existe un serio problema de gobernanza y de adecuación de decisiones entre instituciones.

- Si el Parlamento europeo (o español) se otorga unilateralmente una competencia universal, el resto del mundo corre el riesgo de hallarse frente a una cacofonía diplomática sin precedentes, que no presagia nada bueno a nivel de las relaciones internacionales.

Las interferencias, la falta de posiciones claras y el conflicto de competencias, nunca ayudaron a resolver una problemática dada. Señores, cada cual a sus cosas.

Abdeslam Baraka

6 de diciembre 2010

sábado, 4 de diciembre de 2010

La suave y útil armonía




La suave y útil armonía

Si todos nos hiciéramos nubes con el viento,
¡que bonito sería!
Ni fronteras ni conflictos,
ni egos que nos jueguen malas pasadas.
Seríamos ciudadanos del mundo,
tan solo y sobre todo humanidad.
Los cauces de los ríos seguirían un su sitio
y nosotros seríamos las gotas que irían lloviendo
sobre tantos pueblos y civilizaciones,
llenando de cultura y diversidad sus caudalosos ríos,
en suave y útil armonía con la propia naturaleza.

Abdeslam Baraka
4 de diciembre 2010


Inspirado en el pensamiento de D. José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid.

El siguiente texto es extraído de las reflexiones plasmadas en sus libros durante sus visitas al sur de Marruecos:

Hacerse nube con el viento

“Cada vez que he ido al Sahara, me ha impresionado saberlo una inmensa extensión de agua, con bosques y con toda clase de animales. Las cuevas rupestres, en el Tassili, nos han conservado escenas inimaginables para quienes no hubieran vivido en contacto con un mar lleno de vida. Pero, sobre todo, me emociona la suerte del río Igharghar que hace 6.000 años discurría con un profundo caudal y se fue ahogando en las arenas del desierto.

A la puerta de las kasbahs cuentan los ancianos la historia de un río caudaloso que recorría centenares de kilómetros aportando vida, abriendo gargantas y alimentando valles. Nada parecía detener su curso hasta que llegó al desierto y se espantó al ver que no podía continuar para desembocar en otro río más caudaloso que lo condujera hasta el mar.

- ¿No habría manera de cruzar el desierto sin que las arenas se lo tragasen?

Entonces, oyó una voz en su corazón:

-  Si el viento cruza el desierto, tú también puedes hacerlo.
-  Pero ¿cómo va a ser eso posible?,  preguntó el río aterrorizado.
-  Basta con que creas que puedes.
-  Es imposible,  se lamentó obcecado.
- Deja que el viento te absorba, te transformarás en nubes y te lloverás copioso más allá de dónde la vista alcanza, hasta formar otro río que desemboque en el mar que anhelas.
-  ¿Y cómo me garantizas que voy a seguir siendo yo?, preguntó perdiendo un tiempo precioso.
-  Serás tú y no serás tú. Serás el agua que llueva, pero el río será otro y otro,  respondió dulce la voz.

- ¡Ah, no! Eso sí que no. No quiero dejar de ser yo,  respondió lleno de su razón.

Y las aguas del caudaloso río desaparecieron en las tórridas arenas del desierto. El ego nos suele jugar malas pasadas. El agua es lo esencial, gota o torrente. La forma es accidental.

Nunca se pierde nada, todo se transforma.”


José Carlos Gª Fajardo 

jueves, 2 de diciembre de 2010

La mentira es sin duda el arma del débil



Treinta y cuatro millones de euros de perdidas en 2009, es el resultado de la prensa escrita en España, según la Asociación de editores de periódicos españoles (AEDE). Los diarios de El Mundo y El País, serían los mas expuestos a dificultades financieras por el peso de la deuda que les acecha: 1.100 Millones de Euros para el primero y 4.684 Millones de Euros para el segundo.

La calumnia, la mala fe y la desinformación hacia Marruecos, no parecen haber sido de rentabilidad suficiente como podían pensarlo los estrategas de dichos medios. No cabe duda de que la campaña de desprestigio en contra de Marruecos, no podrá por si sola colmar tal déficit. Los dichos estrategas tendrán que buscar sus pociones mágicas por otras tierras.

De cualquier manera, el daño esta ya hecho a nivel de la opinión pública española. Ha sido manipulada e insidiosamente orientada. Ella misma sabrá juzgar, a su manera, del "profesionalismo", "métodos" y "seriedad" de sus propios medios de comunicación, tanto en el marco nacional que internacional.

En cuanto a la opinión pública marroquí, es perfectamente consciente de cada uno de los cabos de esta "subcontratación", completamente inmunizada contra la nocividad y se mantendrá en toda su fortaleza gracias a su unidad y apego a sus instituciones.

La mentira es sin duda el arma del débil. ¡Nunca mejor dicho!

Abdeslam Baraka
2 de diciembre 2010



Enlaces de publicación en otros medios



viernes, 19 de noviembre de 2010

Derecho de réplica a Federico Mayor Zaragoza



No me sorprendió el posicionamiento del ilustre Federico Mayor Zaragoza, en su artículo, "Ayudar al pueblo saharahui" tanto por su titular, que por las contradicciones de su contenido.

Cuando el autor denuncia que "desde el término de la “Guerra Fría” y el principio de la “globalización”, -Naciones Unidas- han sido progresivamente marginadas por las grandes potencias", olvida que  fue durante la bipolaridad mundial, que la comunidad internacional se ha encontrado con las manos atadas frente a los numerosos conflictos que se le acaecían.

Estamos solo al principio de una tentativa de multilateralismo, exigida por los pueblos desde el paréntesis de unilateralismo ejercido por la administración Bush y la consecuente invasión de Irak, por supuesta detención de armas de destrucción masiva. Y justamente en este momento el Sr. Federico Mayor, decreta que "la gobernación plutocrática a escala mundial ha sido un fracaso enorme tanto desde el punto de vista económico y medioambiental como político y ético". !Estaríamos pues en derecho de preguntarnos si al Ex director General de la Unesco y Presidente de la Fundación Cultura de Paz, no le convendrían la teorías del Tea Party y sus previsibles consecuencias sobre la Paz en el mundo.  

Es mas, cuando el autor arremete contra los "firmes partidarios en España de un sistema centralista, de un nacionalismo españolista en lugar de federal", me da la impresión que confunde la política interior española con las exigencias del derecho internacional y las reglas de buena vecindad con Estados independientes que nunca han "pescado en aguas revueltas". Todo lo contrario, que siempre han sido respetuosos con la convulsiones internas de los países vecinos.

Todas estas contradicciones con las que el autor pretende introducir su llamamiento de solidaridad con el "Pueblo Saharaui" (lo pongo entre comillas porque se trataría en realidad de un Pueblo que se extendería del Atlántico a mas haya del mar rojo), ponen de manifiesto un desasosiego sorprendente por parte de una personalidad tan destacada y que tiene tanto por preservar en términos de prestigio y seriedad.

Es un hecho establecido, que los gobernantes de España en 1975, estaban abocados a abandonar su "provincia del Sahara" como lo hicieron con su "provincia de Sidi IFni", conforme a la resolución 2072 (XX) del 16 de diciembre de 1965, de la asamblea general de Naciones Unidas que pedía "encarecidamente al Gobierno de España, como Potencia administradora, que adopte inmediatamente todas las medidas necesarias para la liberación de los territorios de Ifni y el Sáhara español de la dominación colonial y que, con este fin, emprenda negociaciones sobre los problemas relativos a la soberanía presentados por estos territorios".

D. Federico Mayor, sabe perfectamente que una potencia colonizadora por la fuerza de las armas, no tiene ninguna legitimidad y menos aún soberanía alguna que traspasar. Lo único que podía hacer era retroceder al país espoliado la "provincia de Ifni", en 1969 y la "administración del territorio del Sahara español" a raíz de la Marcha Verde.

Lamento que el autor haya caído en la trampa propagandística del gobierno argelino y su acólito del polisario, de querer comparar la cuestión del Sahara con la causa justa de Palestina. A mi vez, le pido "encarecidamente" que rectifique porque no hay lugar a comparación o similitudes y que se pregunte por el destino de Sidi Ifni.

A quien corresponde solidarizarse con los ciudadanos saharauis es a Marruecos, cuyos nacionales no difieren de sus conciudadanos del sur del país, que son una y única familia por derecho e historia. Ese es el compromiso de Marruecos, que de la misma manera que defendió su liberación seguirá amparándolos frente a cualquier hegemonía o intromisión ajena. Somos el mismo pueblo y nuestra unidad es inquebrantable pese a quien pese.

No se puede achacar a Marruecos los errores de los gobernantes españoles en una cierta época, que muchos quieren olvidar, ni chochear con hechos históricos verificados. El futuro de los ciudadanos saharauis está entre los suyos, en su tierra y patria que es Marruecos. Tienen desde siempre toda nuestra solidaridad y compromiso con un futuro común, democrático y prometedor.


Abdeslam Baraka
Ex. Ministro y Ex. Embajador de Marruecos en España

19 de noviembre 2010






jueves, 11 de noviembre de 2010

Carta a un Pueblo vecino, que respeto

España y Marruecos son países vecinos que tienen relaciones históricas y privilegiadas y que comparten la responsabilidad de asegurar un futuro de paz, de prosperidad y de entendimiento entre sus Pueblos.

Las relaciones internacionales de buena vecindad se rigen ante todo por la reglas de no injerencia en los asuntos internos de cada Estado y de respeto mutuo con el necesario apego al derecho internacional.

Los últimos acontecimientos en la ciudad del Laayoune, revelaron una vez mas la incongruencia de ciertos medios y sectores que no ven mas haya de un cierto sentimiento de nostalgia y de venganza y que no dudan en aliarse al diablo con tal de saciar un resentimiento primitivo. El diablo en este caso es el polisario y sus mentores que no dudaron en los años setenta en asesinar y atentar contra decenas de españoles civiles, pescadores y obreros cuyas familias siguen luchando por que se reconozcan sus derechos como víctimas del terrorismo.

Marruecos es un Estado responsable y respetable que colabora con la comunidad internacional para zanjar esta herencia de la guerra fría con toda la buena fe y la convicción inquebrantable de defender sus derechos y su integridad territorial. Los que dudan de ello o se erigen en justicieros del mundo, no deben olvidar que cada pueblo tiene sus imperativos y obligaciones y que nada justifica su intromisión en asuntos que desconocen, ni siquiera el interés que podría representar para algunos profesionales del sector, las subvenciones de cooperación y de ayuda humanitaria.

Hasta el momento no he leído ni escuchado por parte de aquellos "justicieros del mundo" ni por parte de sus soportes mediáticos, una sola condena al degollamiento de miembros de fuerzas del orden marroquíes cuyas fotos destacan en los sucesos de  algunos medios de comunicación. ¿Que es lo que puede justificar este silencio culpable cuando la víctima es un servidor del orden? ¿O es que la inconsciencia y la intolerancia máxima pueden llegar a acercar esos "justicieros del mundo" a los métodos unánimemente condenables de al qaeda y de tantas otras formas de terrorismo?

En la cobertura transparente del desalojo del campamento ilegal de Gdeim Izik, cerca del Layoune, queda de manifiesto que las fuerzas del orden intervinieron de manera civilizada y ordenada. Los llamamientos previos, por medio de megáfono, a los interesados para desalojar el campamento después de que sus reivindicaciones sociales hayan sido escuchadas y satisfechas así como los medios utilizados para ello, que no difieren de un ápice de las que se utilizan en cualquier intervención policial en Occidente, demuestran que las autoridades marroquíes actuaron conforme a la Ley y de la misma manera que se haría en cualquier otra parte del País.

Es posible que el campamento de Gdeim Izik podía haber durado mucho mas sin causar mayores problemas como fue el caso del campamento de la Esperanza de los trabajadores de Sintel, que duró desde el 29 de enero al 4 de agosto del 2001, en pleno paseo de la Castellana en Madrid, con la diferencia de que las reivindicaciones de los marroquíes de Laayoune habían sido satisfechas y que los disturbios provocados por los grupúsculos separatistas brotaron la víspera del desalojo policial.

Es obvio que la población que se incorporó de buena fe al campamento de Gdeim Izik, fue retenida a la fuerza por los que acostumbran a aterrorizar a la gente humilde. Los habitantes del Sahara Marroquí recuerdan con amargura como el polisario secuestraba a sus hijos para incorporarlos por la fuerza a sus filas y no se sorprenden de la reedición de métodos propios a verdaderas dictaduras de cuya alianza se jacta el pretendido movimiento de liberación.

Quiero dejar claro mi profundo respeto hacia el Pueblo español que supo como luchar por su bienestar y por la situación destacada que ocupa en el seno de la comunidad internacional. Del mismo modo quiero resaltar el perjuicio que supone para este Pueblo vecino y amigo que ciertos sectores nostálgicos mantengan el anacronismo de un cierto sentimiento de paternalismo, culpa o derrota. 

El Sahara marroquí, Tarfaya , Sidi Ifni, El Norte de Marruecos, Cuba, Filipinas o Guinea Ecuatorial y tantas otras tierras lejanas forman parte de la historia española como lo fue el mare nostrum para Roma. Los tiempos han cambiado pero nuestros brazos se abren al progreso común y a la paz duradera en el marco del respeto mutuo y la solidaridad.

Abdeslam Baraka

Rabat el 10 de noviembre 2010

sábado, 6 de noviembre de 2010

El abrazo de tu perfume

Suave y ligero,
Cuando se expande al albor;
El perfume que te pertenece,
Aquel que anuncia la presencia
Que anhelo, desde mi despertar.

Armonía natural
De un cuerpo y alma,
Que apenas descubre el sutil paso
De la singular persona,
Que acompaña mi vivir.

La espera consentida
Se hace esperanza
Cuando al son del silencio,
Voz del sonido perfecto,
Se me acerca el abrazo de tu perfume.

Pocas son las palabras que escribo
Porque hoy me toca decir
Lo mucho que te quiero.
Deja pues que la flor de tu fragancia
Se acerque a mi tenue suspiro.

Abdeslam Baraka
6 de noviembre 2010

viernes, 5 de noviembre de 2010

Tiempos de frustración e inconsciencia


En nuestros días aprendemos a consumir noticias que hablan de billones de euros dedicados a rescates de empresas millonarias, a financiar gastos militares o simplemente a mantener un tren de vida y de exigencias de estados cuyo apetito parece insaciable. Asistimos asombrados a la degradación del poder adquisitivo de miles de millones de personas, a sus dificultades para recibir cuidados dignos de salud y a sus esfuerzos para mantener su vivienda. Algo que cada día resulta más difícil ante la voracidad de desahucios bancarios.

Nuestra generación se siente decepcionada. Aprendimos y transmitimos en nuestro entorno político y social los valores de Libertad, Democracia e Igualdad. Muchos lucharon por esos principios, otros sólo pudieron apoyar la causa o consentir pero todos pretendían acceder a una vida mejor. En Occidente se comenzó a poner en marcha el Estado de bienestar hasta que las crisis y egoísmos irracionales lo han ido convirtiendo en una especie de Estado de espejismo. En el resto del mundo, pocos son los países que pueden jactarse de haber dado los primeros pasos en ese sentido y muchas son las luchas y militancias que terminaron en cementerios y en cárceles, o simplemente en cansancio y rendición.

Se tiene la impresión de que el sufrimiento fue en vano. Que las entusiastas marchas populares se limitaron a quedar plasmadas en carretes de blanco y negro, mientras los esperanzados discursos políticos del pasado se han perdido en archivos y hemerotecas.

El discurso político, si todavía existe, ha perdido su capacidad de movilización y de persuasión. Se hace cada vez más aritmético, más contable y se confunde en cifras y porcentajes que ahogan cualquier aspiración y voluntad de mejorar la condición de los ciudadanos. No debe ser fácil para los políticos que se respetan, emprender, en la actualidad, una campaña electoral o dirigirse a su electorado en un meeting partidista. Sí han aprendido a manejar de manera brillante los presupuestos, recurrir al lenguaje de déficit y rentabilidad. Se descalifican unos a otros y, en la confusión dominante, es obvio que han dejado de fijarse en la vida cotidiana y de acogerse a su verdadera misión de abrir horizontes y proponer alternativas ilusionantes.

No es bueno que gobiernos y oposición se transformen en gestores de segunda y que las verdaderas políticas sean impuestas por empresas e instituciones transnacionales que se ocupan de sus propios intereses. No importa que el peso de ciertas empresas supere el producto nacional bruto de muchos estados, no hay razón  suficiente para que el poder público falte a sus obligaciones nacionales. ¿No sería más útil que nuestros gobernantes rechazaran ciertas imposiciones externas en contradicción con el bien de la comunidad y utilizaran sus mayorías parlamentarias y su prestigio social para llevar a cabo políticas justas y solidarias? Los pueblos saben comprender cuando se les habla con autenticidad y rigor, pues ellos son quienes padecen las consecuencias.

Esta confusión en las responsabilidades de cada uno se ha extendido a los ciudadanos  que, apoyándose en su condición de contribuyentes, tienden a exigir mucho porque les resulta imposible distinguir sus prioridades y ordenar sus reivindicaciones. Se comprende que resulte difícil para un agricultor tener que esperar una buena cosecha para acudir a cuidados sanitarios o que un obrero tenga que escoger entre sus hijos cual podrá llevar al médico cuando todos están enfermos. Es inhumano que haya personas sin techo o en prolongada situación de desempleo y que no puedan vivir con dignidad y ofrecer a sus familias las necesarias oportunidades. 

En tales condiciones es comprensible que se instalen la desconfianza y el miedo, la desesperanza y el derrotismo ante cualquier posibilidad de recuperar su dignidad personal y profesional. De ahí la tendencia de optar por el interés personal antes que por el general. Es sin duda una situación crítica y casi de supervivencia para gran parte de la ciudadanía.

A estas alturas, no se puede creer que nadie se percatara y corrigiera las excesivas e injustas derivas del modelo de desarrollo económico ultra-liberal, tan infiltrado en el sistema socio-político que llegaron a presentárnoslo como la única alternativa viable.

Abdeslam Baraka
Rabat el 2 de noviembre 2010

CCS

viernes, 29 de octubre de 2010

El voto popular no es un cheque en blanco

El actual contexto democrático nos está dando señales de agotamiento que no acabamos de percibir y no calla su alarido de advertencia que tampoco termina de convencernos.

Cuando el éxito electoral del Frente Islámico de Salvación en Argelia pudo justificar, ante occidente, el golpe de Estado militar; cuando un sistema democrático permite la elección de un movimiento populista que niega el derecho de la oposición a existir y a luchar con armas iguales; cuando un gobierno democráticamente y "civilizadamente" elegido pretende que el mandato popular le permite convertirse en dirigente absoluto durante el periodo constitucional, es que algo nos llama a recuperar el concepto democrático para preservarlo de los oportunistas y de los idiotas cortesanos.

Las recientes experiencias europeas, en particular la francesa y desde ya la británica -por fijarnos en las mas vistosas-, nos interpelan directamente sobre el plebiscito de un programa electoral y la credibilidad de su portavoz, frente a los principios democráticos que no deben limitarse a la mayoría parlamentaría y partidista, sino que trascienden la democracia aritmética hacia el mayor rayo de diálogo y acercamiento social.

En los dos casos podemos observar como algunos protagonistas se aferran a reformas anunciadas en sus campañas electorales en un contexto ya obsoleto -por el hecho de la crisis-, sin siquiera tratar de "reprogramarlas" y adaptarlas por la vía del diálogo y de la negociación. Del mismo modo, podemos ver como no les tiemblan las manos cuando tienen que introducir recetas "pre-cocinadas" del Fondo Monetario Internacional -ahora también toca a los poderosos-, pasando por alto sus propias promesas electorales.

Tampoco se puede entender que en ciertos países de América Latina, el resultado electoral permita a los vencedores cambiar el rumbo de toda una sociedad, como si la verdad y la democracia misma acompañara sus programas de gobierno. No se trata aquí de poner en cuestión la voluntad de cambio y de progreso sino de alertar sobre la experimentación de modelos ideológicos de manera no consensuada con las sociedades llamadas a sufrirlos.

En cuanto al Mundo Árabe, no se si vale la pena volver al caso del F.I.S, y a la fecha fatídica del 11 de enero 1992 en la que se decidió revocar la primera vuelta de las elecciones legislativas en Argelia (el partido islamista obtenía el 82% de les escaños) o centrarnos en el realidad política palestina reciente que no acaba de sorprender.

Sorprenderá, imagino, saber que en las elecciones parlamentarias del 2006 el Movimiento Hamas obtuvo mayoría absoluta del pueblo palestino y que actualmente es considerado por Occidente como una organización terrorista. Que por otra parte, la comunidad internacional liderada por Estados Unidos de América pretende cerrar unas negociaciones de paz con interlocutores de las dos partes, en ausencia del ganador de los últimos comicios palestinos aunque para alegría de algunos, hace tiempo que el mandato electoral palestino dejó de serlo.

¿Cómo tratar con estas grandes contradicciones que pretenden mostrarnos el otro lado del espejo, como si nuestras sociedades fuesen agrupamientos de seres incultos que carecen de discernimiento o que padecen de idiocia? ¿Cómo no amarrarse y arrimarse al único significado de la democracia al que necesitamos atenernos y que nos es mas que la garantía de expresarnos libremente como individuos, como estructuras o colectividades en el marco de un Estado que nos representa y que configura nuestra propia emanación.

En democracia, el voto popular no puede ser considerado como un cheque en blanco durante el mandato electoral, sea para unos o para otros. El voto permite desempatar a competidores políticos pero de ninguna manera niega la existencia y derecho a la existencia plena, humana y ciudadana de los perdedores. Justamente por ello las normas democráticas constitucionales prevén, estructuras representativas de las fuerzas políticas mas significativas mecanismos de control y censura.

Optar por una política de excesiva disciplina partidista, por el discurso único o dicho de otra manera, por la negación de la esencia de los principios de representatividad y de conciencia, resulta ser el virus principal de nuestras sociedades. Algo falla pues en Democracia, algo en ella necesita reforma y rectificación, para que no sirva de puente a sus detractores y siga siendo, por mucho tiempo, nuestra manera de vivir y de convivir en paz.

No se trataría tanto del contenido sino del método ¿Puede ser?

Abdeslam Baraka
CCS

Rabat el 23 de octubre 2010

viernes, 18 de junio de 2010

¡Europa, la última oportunidad!

Basta con fijarse en el gasto del gobierno federal de Estados Unidos, que ronda el 16% del PIB, para darse cuenta de que el limite del 1,27% del PIB fijado al presupuesto europeo no parece ser la solución para salir de su crisis económica. El gasto público estadounidense es, sin duda, lo que permite la recuperación de la economía americana y lo que sustenta el dólar conforme a la política monetaria que se le asigna. El enorme déficit del Estado de California de 42.000 millones de dólares, no parece amenazar ni la moneda ni la economía americanas.

Siguiendo las recomendaciones de los expertos, los países europeos están tomando, cada cual en su ámbito nacional, medidas de corte técnico, con las repercusiones sociales que sabemos, en el momento en que el razonamiento lógico indica que la clave reside en tomar medidas políticas y estructurales de la envergadura del federalismo y de incremento del presupuesto europeo.

Se está asistiendo a un verdadero vals, a contrarreloj, inusual y apresurado, de medidas legislativas y reglamentarias, en la casi totalidad de los países europeos, con la finalidad anunciada de atajar la crisis de la moneda única y evitar quiebras estatales. Es obvio que los recortes de salarios y pensiones, el abaratamiento del despido y el retraso de la edad de jubilación no se corresponden con el objetivo de salvar el Euro y aliviar la deuda pública. A lo más servirían para atenuar el déficit público y mejorar temporalmente la conjetura. Pero, de ninguna manera preparan una cierta inmunidad del sistema frente a la próxima crisis.

Por otra parte, tales medidas amenazan con dificultar el cobro de la deuda privada y aumentar la presión sobre el sistema bancario.

Ante este panorama, resulta sorprendente que el fondo monetario internacional apele a más competitividad de las economías europeas -altamente competitivas, por ahora, a nivel tecnológico y de calidad- sin avisar de que la única vía para hacerla aún más competitiva consiste en superar el modelo chino. Es decir, trabajar más de doce horas al día, más barato y renunciar a todas las prestaciones sociales, amén de la disponibilidad de un mercado interno de alrededor de casi un millar y medio de habitantes, del que no disponen las empresas europeas.

A todas luces, la solución no se puede encontrar en tecnicismos económicos y financieros, que recién demostraron su rotundo fracaso, sino en la recapacitación política que permita al proyecto europeo dar el salto decisivo hacia la estructura federal, que figuraba en la ambición de los fundadores. El proyecto europeo se quedó corto y, posiblemente, las ambiciones electoralistas de algunos de sus líderes lo dejaron más encogido en el acuerdo de mínimos de Lisboa.

El proyecto europeo tiene su última oportunidad. Cierto que el momento es grave y los especuladores de los mercados financieros lo hacen más difícil, pero no hay duda de que si no se avanza, se retrocede. Recobrar el liderazgo político no será fácil. Muchas prácticas innovadoras han transformado la democracia en ecuaciones matemáticas electoralistas, en manos de maquinarias políticas partidistas que se ocupan más de contar votos que de producir ideas y confianza.

El proceso de la Unión Europea no prevé ni estancamiento ni marcha atrás. O avanza o se hunde, y este último escenario no sería de buen augurio para el resto del mundo.

Abdeslam Baraka
Rabat 14 de junio 2010