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domingo, 26 de febrero de 2012

Redes sociales e impacto económico sobre los Estados nacionales

Las redes sociales, no son entidades sin ánimo de lucro. Algunas cotizan en bolsa y pagan sus impuestos en el Estado de su sede social. Deberían pues, ser sometidas a las leyes impositivas de los Estados nacionales al prorrata de los clientes (obreros no remunerados o face-bookers) que tengan en cada pais, en el marco de su actividad de servicios. 

La libertad de expresión es una cosa, eludir los derechos y obligaciones a los que están sometidos el resto de los ciudadanos del mundo es otro tema. 

Todas las otras multinacionales tradicionales pagan impuestos en los Estados donde tienen actividad. No hay lugar pues, a excepciones por motivos de supuesta virtualidad.

La cuestión  debería, al menos, llamar la atención de la comunidad internacional y ser objeto de un nuevo acuerdo en el marco de Naciones Unidad que regule el virtuoso desarrollo de las técnicas de comunicación y su impacto sobre las economías de los Estados nacionales. 

Los tiempos han cambiado y todo indica que los Estados nacionales siguen aferrados a reglas obsoletas perdiendo ademas la mano, frente a una crisis económica moderna y virtual a la que tratan de hacer frente con medios y remedios rudimentarios. Los mercados accionan y reaccionan al segundo, los tiempos de los Estados, son otros.  

A este ritmo los ingresos fiscales nacionales prometen diluirse y esfumarse en los meandros de las redes infinitas de Internet.

Se trata sobre todo de fijar un rumbo que todos buscan y que nadie encuentra. Respetar a los derechos nacionales daría a la globalización una legitimidad que muchos cuestionan. La nueva globalización ganaría, al menos, siendo mas justa que la situación ante.

Abdeslam Baraka

26 de febrero 2012

martes, 8 de febrero de 2011

Facebook y Twitter no son un juego

Facebook no es un juego. Es un medio de comunicación que trasciende la fronteras pero no esta dicho que suplante la legalidad nacional o internacional, relativa a las libertades públicas y derechos de asociación y de expresión. Optar por medios similares para difundir su mensaje, es y será útil y eficaz, siempre y cuando dicho mensaje se arrime a principios y reglas de derecho. 

Antes que el Facebook y Twitter y otras fórmulas de comunicación mas o menos conocidas hubo en su momento la radio, que revolucionó los métodos de comunicación con las masas y mas adelante, fueron la televisión y las imágenes en directo quienes acapararon el interés del público. Por las circunstancias de la época, esos medios fueron utilizados principalmente como herramientas de propaganda e impacto sobre las poblaciones, por parte de los gobiernos y organizaciones con capacidad técnica y financiera. Hoy en día, la gran revolución mediática consiste en que el poder de comunicación puede ser individual a través del móvil, el sms y sobre todo de la red, incluyendo el mensaje audio-visual, sin apenas coste alguno. Basta con un ordenador o un Smartphone y una conexión internet para integrar un mundo globalizado receptor, difundir su mensaje y crear su propio grupo o movimiento.

Es prematuro juzgar esta situación en un sentido u otro, pero es obvio que se plantea de manera muy seria el futuro de las reglas democráticas clásicas, que han prevalecido hasta el momento. Lo mas llamativo es el hecho de desconocer la autoridad a la que responden estas redes sociales, su "linea editorial" y sobre todo la manera de hacer prevalecer unos derechos individuales o colectivos en caso de manipulación o agravio. El derecho internacional vigente parece a todas luces, rebasado por las nuevas tecnologías; la legalidad nacional aún más.

En España, se recuerda el impacto del famoso SMS "pásalo". Por otra parte la simpatía hacia la revolución de la Rosas en Georgia, fue el hecho de la televisiones occidentales. De igual modo el movimiento naranja en Ukrania, se benefició de la misma cobertura mediática. La libertad y el poder del pueblo fueron siempre los eslóganes de estas protestas y a veces revueltas, mas o menos espontáneas. Años mas tarde, las cosas no parecen haber cambiando substancialmente para esos pueblos que se rebelaron contra una situación dada. No pretendo con ello, quitar legitimidad alguna a los sobresaltos populares; todo lo contrario, pero eso sí, apunto hacia los riesgos de desvío de sentimientos populares legítimos por un sistema que no duda en disfrazarse y adaptarse con tal de mantener el poder, cualquiera que sean las circunstancias.

Últimamente, hemos asistido a la revolución del jazmín en Túnez. Actualmente la atención está acaparada por el movimiento de la "generación Facebook" de Egipto, que no termina de acertar y que corre el riesgo de tener repercusiones internacionales impredecibles. Estos movimientos y otros, merecen respeto y consideración  pero no dejan de tener cierta analogía con movimientos precedentes que terminaron por volver al mismo sistema prevaleciente e injusto que padece el mismo Occidente: Un sistema económico ultra-liberal salvaje, que se acapara la fuerza de trabajo, la creatividad y el progreso en beneficio de una minoría mercantilista y oportunista, generalmente próxima al poder político.

Sigo creyendo en un liberalismo que de las mismas oportunidades a todos y en donde el Estado siga ejerciendo sus funciones sociales y reguladoras. Pero de ningún modo se puede aceptar que el liberalismo, compañero de ruta imprescindible de la democracia, se transforme en una estafa hacia el pueblo trabajador y productor único de riqueza.

Es hora de que las nuevas tecnologías sirvan para concienciar a los pueblos. Es posible utilizar los mismos medios que los manipuladores para inmunizarnos contra las estafas políticas y estratégicas de los poderes predominantes. Si estamos frente a un complot de especuladores y sanguijuelas sin sentimientos ni consciencia, Facebook y Twitter pueden servir igualmente la causa de los desfavorecidos.

Hoy parece que Occidente defiende, con razón, la libertad de estos nuevos medios de comunicación. Esperemos a ver, en los próximos tiempos si se mantiene la misma determinación cuando la rebeldía frente a un sistema globalizado injusto y empobrecedor en masa, se manifieste en tierras occidentales. Desde la rivera sur del mediterráneo, no hay duda de que se apoya la libertad de comunicación y de expresión por todos los medios disponibles.

Abdeslam Baraka


5 de febrero 2011

Facebook and Twitter are not a game

Facebook is not a game. It is a means of communication that transcends borders, but does not supplant national or international legality concerning civil liberties and rights of association and expression. Choosing such means to spread one's message, is and will be useful and effective, if the message stands by certain principles and rules of law.

Before Facebook and Twitter and other forms of social media communications, there was radio, which revolutionised the methods of communication with the masses and, later on, there was television and live images which attracted the public's interest. Due to the circumstances of that period of time, these media were mainly used as propaganda tools, in order to influence populations by governments as well as organisations with technical and financial capabilities. Today, thanks to the great media revolution, the power of individual communication may be via mobile, SMS and other networking technologies, including audio-visual messaging, almost at no cost. All one needs is a computer or a smartphone in order to integrate into a globalised world where they can broadcast and share their message, create one's own group or even a movement.

It is premature to judge this situation one way or another, but obviously it raises very serious questions about the future of the classical democratic rules, which have prevailed so far. The most striking is the fact that we ignore the authority to which these social networks respond to, their "editorial line" and especially how to override some individual or collective rights in the case of manipulation or injures. Existing international laws seems to obviously have been overtaken by the new technologies; national laws even more so.

In Spain, we still recall the impact of the famous "pass it on" sms. Moreover, the sympathy towards the Rose revolution in Georgia, was cheered by Western television. Likewise, the Orange movement in the Ukraine benefited from the same media coverage. The freedom and power of the people were always the slogans for these protests and sometimes riots that were, more or less, spontaneous. Years later, things seem to not have changed substantially for those people who rebelled against a given situation. I do not intend with this to remove any legitimacy from the popular upheavals, quite the contrary, but yes, I do point to the risk of diversion from legitimate popular sentiments by a system that does not hesitate to dress up and adapt in order to maintain power, regardless of the circumstances.

Lately, we have witnessed the revolution of Jasmine in Tunisia. Currently, attention is captured by the "Facebook generation" movement in Egypt, that does note quite succeed and it runs the risk of unpredictable international repercussions. These movements and others deserve respect and consideration but we cannot abstain from making analogies with previous movements that eventually returned to the same prevailing unjust system that suffers from the same type of Western influence: A wild ultra-liberal economic system, which hogs the workforce, creativity and progress for the benefit of mercantilist and opportunistic minority, usually very close to political power.

I still believe in a liberalism that provides the same opportunities to all and were the state may still have social and regulatory functions. But in no way can I accept that liberalism, an essential companion to democracy, becomes a tool to scam working people who are the sole producers of wealth.

It is time that new technologies serve to raise awareness among people. Now, we can use the same means as the manipulators to immunize against political and strategic scams of the dominant powers. If we are facing a conspiracy of speculators and leeches who have no feelings or consciousness, Facebook and Twitter may also serve the cause of the disadvantaged.

Today, it seems that the West stands, with reason, for the freedom of these new mass media and social networking technologies. Let's see if in the near future they will continue with the same determination when the rebellion against an unjust global system and mass impoverishment appears in the Western world. In the meantime, the southern Mediterranean shore, widely supports all and any means of communication and expression.

Abdeslam Baraka
5th February 2011

Translated by Abderrahim Loh